Ambos podrían disfrutar del lujo, navegar en yate por el Mediterráneo o conducir cada día un auto deportivo diferente. Pero Carlo Giersch prefiere conducir un Smart y su esposa, Karin, trabaja apasionadamente en su jardín. El matrimonio multimillonario de Fráncfort del Meno no heredó su fortuna, sino que se la ganó con buenas ideas y mucho trabajo. Propietarios de un comercio mayorista de artículos electrónicos, comenzaron a trabajar con once empleados y terminaron vendiendo la empresa en 2002, con 1500. A su dinero lo hacen trabajar. No en la bolsa de valores, sino para el bien público. Carlo y Karin Giersch, de 72 y 69 años respectivamente, apoyan con dos fundaciones sobre todo la ciencia y la investigación, el arte, la cultura y la medicina en la región Rin-Meno. También financian una cátedra de arte moderno que lleva su nombre, en la Universidad de Tel Aviv, ciudad hermanada con Fráncfort. Por su ejemplar compromiso, el matrimonio fue distinguido en mayo de 2009 con el Premio Alemán Fundación 2009, de la Asociación Federal de Fundaciones Alemanas.
El matrimonio no tiene hijos, por lo que ambos decidieron invertir su patrimonio en dos fundaciones. La “Carlo und Karin Giersch Stiftung an der Technischen Universität Darmstadt”, fundada en 1990, es la mayor fundación con capital privado de apoyo a esa renombrada universidad del Estado federado de Hesse. La fundación asegura, por ejemplo, la financiación de la “Summer University” y con ello el intercambio de estudiantes norteamericanos y alemanes. También financia un Centro de Innovación Tecnológica, de apoyo a unas 50 empresas jóvenes del entorno de la Universidad de Darmstadt. La fundación “Stiftung Giersch”, creada en 1994, abrió y mantiene un museo, pequeño pero muy fino, en una villa en el barrio de los museos de Fráncfort, financió una sala de exposiciones de alta categoría para arte contemporáneo y un hospital pediátrico. Entre otras cosas. “Sólo nos queda lo que regalamos”, es la consigna del matrimonio.












