Sra. Mattern, ¿Cómo se le ocurrió la idea de un proyecto de desarrollo en una favela de São Paulo?
Estaba estudiando administración de empresas en Núremberg y en 2003 fui a Brasil en el marco del periodo de estudios en el extranjero. Me había propuesto participar activamente en alguna actividad social como voluntaria. Durante mis estudios en São Paulo conocí a niños en el campus de la universidad que juntaban basura y cuidaban coches. Aprendí algo de su situación educativa. Aunque iban a la escuela no sabían leer y escribir bien. Estando aún en Brasil, empecé aapoyar a dos niños con becas.
¿Es ése el origen el proyecto Alavanca?
Me di cuenta de que ese apoyo no era suficiente. Muchas familias no estaban en condiciones de asistir a sus hijos que iban a la escuela. A veces los niños no llevaban nada para comer para el recreo o su uniforme escolar no estaba lavado. En 2004 tuve la idea de un proyecto para que los habitantes de la favela São Remo se interesaran más por el tema y participaran más en su solución.
Hoy trabaja usted junto con niños, jóvenes y adultos de la favela. ¿Qué ofertas educativas ofrecen?
Tenemos diversas ofertas para los alrededor de 230 niños, 100 jóvenes y 70 adultos que nos visitan. El área educativa es la más grande. Ofrecemos cursos de alfabetización, clases particulares y de apoyo, y cursos de preparación para exámenes de admisión en la facultad. Los adultos pueden asistir a escuelas para adultos. Además ofrecemos a los niños más talentosos fomento individual, por ejemplo en inglés e informática, y trabajamos con niños con dificultades de aprendizaje.
¿Cómo consigue la participación de los habitantes de la favela?
Nos ocupamos también del desarrollo comunitario e intentamos convencer a los habitantes de que participen como voluntarios. Hemos creado un programa cultural en el que se proyectan películas y al final se debate sobre lo visto.
Un programa de educación y cultura requiere un alto grado de compromiso. ¿Quiénes les apoyan?
Hoy tenemos diez empleados de la favela, quienes reciben una compensación por su labor. Además nos apoyan más de 30 voluntarios, por ejemplo nuestros becarios de una escuela privada y estudiantes de la universidad pública de São Paulo. A ellos se suman voluntarios extranjeros, por ejemplo de Alemania. En total, dos terceras partes de los colaboradores son voluntarios.
¿Cómo se financia el proyecto?
Nuestra labor se financia actualmente con donaciones. En el futuro nos ayudará un proyecto para el fomento de la creación de medios de subsistencia. Queremos producir juegos de aprendizaje y ya hemos hallado una editorial en Alemania que está dispuesta a colaborar. Actualmente estamos formando a jóvenes en cursos de diseño gráfico y carpintería. Ya hemos recibido el reconocimiento oficial como escuela técnica profesional. Un gabinete internacional de abogados nos ha prometido preparar a jóvenes para los cursos de admisión a la escuela técnica profesional. El próximo paso es la construcción de un centro de enseñanza técnica profesional.
El futuro del proyecto parece ser muy prometedor.
Nuestro establecimiento se ha convertido en un centro importante de la favela. Hemos logrado desarrollar competencias específicas y administrar de forma autónoma la organización. Ello es importante para el día en que yo me retire, para que el proyecto siga en marcha. Precisamente con ese propósito estamos desarrollando cursos de capacitación para voluntarios, a fin de que participen más y mejor. Antes de retirarme como directora del proyecto quiero que nuestros conocimientos se transmitan. Mi meta es crear una plataforma en Internet mediante la cual las ONG puedan intercambiar experiencias acerca de cómo mejorar y desarrollar proyectos.
Daniela Mattern creó y desarrolló el proyecto Alavanca en la favela de São Remo en São Paulo. Hoy, esta alemana de 28 años vive y trabaja hasta diez meses al año en la favela. Dicta clases, forma a docentes, recauda donaciones y se ocupa de la administración del proyecto. Y a la vez escribe su tesis de doctorado.
www.projeto-alavanca.org












