Una gran superficie marrón, con manchas verde pino, sobre la que se extiende un velo blanquecino. ¿Pintura moderna? ¿Un juego de colores hecho con computadora? Las fotos satelitales de la superficie terrestre se ven extrañamente abstractas. Lo que revelan es para mucha gente una realidad que amenaza sus vidas. La mirada desde el espacio sobre el Mar de Aral, en Asia Central, o, mejor dicho, lo que queda de él, está considerada una prueba del cambio climático y de la forma cómo el ser humano se relaciona con la naturaleza. Del otrora cuarto mayor lago del mundo quedan sólo algunas superficies de agua dispersas. Manchas verde oscuro en un paisaje marrón arena. El velo blanquecino sobre las superficies de agua son tormentas de arena que surgen de la tierra seca, a su vez consecuencia de los gigantescos planes de regadío del ex régimen soviético. El cambio climático agudiza aún más ese proceso. No obstante, Kazajstán y Uzbekistán, países ribereños del Mar de Aral, intentan salvarlo con ayuda internacional.
Es muy posible que esta foto publicada en mayo de 2009 pronto sea proyectada sobre la pared en muchas aulas de Alemania. Fotos como ésta presenta la organización no gubernamental (ONG) Germanwatch durante su “Expedición climática” en escuelas de todo el país. Ciclones, derretimiento de glaciares, desertificación: cuando los escolares reconocen las enormes dimensiones de la degradación de la naturaleza entienden también el dramático carácter del problema. Por ello, la “Expedición climática” de Germanwatch fue elegida como proyecto oficial de la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible, de las Naciones Unidas. Es un éxito que prestigia a esa organización. Y una prueba de la importancia de las ONG alemanas. Casi todas las ONG importantes, como Greenpeace o Médicos sin Fronteras, tienen oficinas en Alemania. También hay muchas organizaciones alemanas que actúan a nivel mundial. Sus áreas de actividades son múltiples: la protección del clima, un comercio justo, la defensa de los derechos humanos o la atención médica de refugiados. Las ONG trabajan casi siempre en un área temática. Para los políticos en Estados autoritarios son un problema. Pero la opinión pública estima su trabajo. Thilo Bode, el “Mr. ONG” alemán y ex director de Greenpeace Internacional las califica de “fundamento de la sociedad civil”. Hoy ya no es posible imaginarse un escenario político sin las ONG.
Las mayores ONG alemanas tienen sus raíces en los movimientos sociales de los años 60 y 70 del siglo XX. Ello explica los temas en que concentran sus actividades: medio ambiente, desarrollo justicia social, derechos humanos o paz. “Las organizaciones no gubernamentales articulan los intereses de la opinión pública mundial y acometen temas en su opinión descuidados por el sistema político”, dice Claus Leggewie, profesor de ciencias políticas en la Universidad Justus Liebig, de Gießen. Los resultados se ven en los éxitos de las ONG ambientalistas alemanas. La ONG “Bund für Umwelt und Naturschutz” (BUND), fundada en 1975, tematizó la “muerte forestal” causada por la contaminación mucho antes que los políticos descubrieran la importancia del problema. La ONG organizó ya en 1981 viajes para periodistas a los bosques afectados. Las fotos de árboles muertos fueron publicadas en casi todos los medios de comunicación alemanes… y la población comenzó a exigir medidas a los políticos, hasta que efectivamente fueron tomadas. Para BUND fue todo un espaldarazo. Ya en 1984, más de 100.000 alemanes eran socios de la ONG. Hoy son más de 400.000. No obstante, un gran número de socios no es sinónimo de una gran presencia en la opinión pública, dice Leggewie. Lo decisivo es cómo una ONG es percibida por los medios de comunicación Por ello para las ONG es imprescindible realizar actividades que impacten en la opinión pública.
El mayor éxito mundial de las ONG –no sólo de las alemanas– hasta ahora fue la Conferencia de la ONU en Río de Janeiro en 1992, en la que participaron 2400 representantes de ONG. Unas 17.000 personas tomaron parte además en el Foro ONG, que tuvo lugar en forma paralela. En sus comienzos, las ONG fueron ridiculizadas por los políticos. Hoy son reconocidos interlocutores. No es raro que temas propuestos por las organizaciones sean recogidos de inmediato por los políticos. A veces, los límites entre las ONG y la política son permeables. Representantes de ONG pasan a menudo a hacer política. Como por ejemplo la ex directora de Amnistía Internacional Alemania Barbara Lochbihler y Sven Giegold, uno de los fundadores de Attac Alemania. Ambos se presentaron en las elecciones europeas 2009 como candidatos del partido político Alianza 90/Los Verdes.












