Profesor Anheier, en noviembre de 2009 será publicada su “International Encyclopedia of Civil Society”. ¿Qué aprenderemos en ella sobre la sociedad civil alemana?
Mucho sobre las diversas facetas de la sociedad civil en Alemania. Por ejemplo acerca del principio de subsidiariedad, que define cómo engranan los papeles de la sociedad y del Estado. Se trata del principio de gestión descentralizada de las tareas públicas, existente de esa forma sólo en pocos otros países. También el desarrollo de la sociedad civil ha sido diferente en Alemania. En EE.UU. se cuidó desde un principio de mantener distancia con respecto al Estado y desarrollar una fuerte sociedad local, que a menudo se veía como contrapeso a la concentración de poder político en Washington. En Francia se desarrolló más bien el modelo opuesto. Después de la Revolución, en Francia el poder se concentró en París. Y ello sigue siendo así hasta hoy. Alemania representa una vía intermedia entre ambos modelos. Aquí, la sociedad civil nació relativamente tarde, con el ascenso de Prusia, y continuó desarrollándose armónicamente en la República Federal de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué lugar ocupa la sociedad civil alemana, por ejemplo en comparación con la de EE.UU.?
EE.UU. está considerado a menudo un modelo en cuanto a compromiso de la sociedad civil. Pero Alemania no está muy lejos de lo que sucede en EE.UU. En EE.UU. se registra un mayor grado de compromiso, relacionado con una más extendida religiosidad. En Alemania registramos desde hace unos diez años un interesante proceso. El sistema político exige cada vez más el compromiso de los ciudadanos y el trabajo honorífico. En eso están de acuerdo todos los grandes partidos políticos.
Usted es director científico del Centro de Estudios sobre Inversiones e Innovaciones Sociales de Heidelberg. Allí investiga la relación de fuerzas entre el Estado, la economía y el tercer sector. ¿Cuán fuerte es la interdependencia entre esos tres pilares de la sociedad?
Muy fuerte. Hace 15 años, todo el sector de la sociedad civil se tematizaba muy poco. Importantes eran el papel del Estado y el papel de la economía. Los politólogos y científicos sociales tomaron conciencia muy lentamente de que existe también un tercer sector. Para nuestro centro de investigaciones elegimos conscientemente el término de “inversiones sociales” y no el de “sociedad civil”. Pues nos interesa saber cómo invierten en su propio futuro las sociedades en las que el Estado subraya la responsabilidad propia de los ciudadanos. ¿Quién se ocupará de los bienes públicos en Alemania en el año 2030? Se trata de una pregunta a la que queremos hallar una respuesta.
No sólo en Alemania se exige un mayor compromiso individual. La globalización ejerce una enorme presión sobre todas las sociedades. ¿Qué papel desempeña en ese contexto la sociedad civil en el mundo globalizado?
Se observa la tendencia de que las sociedades civiles de cada uno de los países –sobre todo las organizaciones no gubernamentales– se interconectan cada vez más. También la cooperación de la sociedad civil con instancias gubernamentales y empresas transnacionales es cada vez más estrecha. Los problemas del mundo globalizado ya no pueden ser resueltos sólo por instituciones estatales nacionales. Lo podemos ver en la crisis financiera actual. O en la protección ambiental. La ONU es a menudo también demasiado débil como institución. Por ello, sobre la sociedad civil recae un papel central. Un ejemplo: la organización no gubernamental Transparency Internacional, con sede en Berlín, que lucha contra la corrupción, ha realizado una contribución esencial para que hoy exista efectivamente una mayor transparencia en los Gobiernos y que crezca la presión sobre los Estados corruptos.
Usted ha calificado al compromiso de la sociedad civil de inversión social. ¿Qué “interés” devenga ese esfuerzo para el bien público?
El “interés” devengado es que ese esfuerzo forma parte integral de la sociedad. Piense en el parque cerca de su casa o las actividades en el club deportivo. ¿Quién debe asumir el cuidado del parque o el entrenamiento de los futbolistas? Lo puede hacer el Estado, pero para eso los ciudadanos tienen que pagar impuestos. Lo pueden hacer empresas privadas, pero para eso hay que pagar retribuciones. La opción es que la lo haga la propia gente. El “interés”, o mejor dicho, el sentido sociológico es que a través de la participación en un proyecto común surja una comunidad. Y ello es muy importante para una sociedad libre como la nuestra.
Entrevista: Rainer Stumpf
El Prof. Dr. Helmut K. Anheier
es catedrático de Sociología en la Universidad de Heidelberg y director científico del Centro de Estudios sobre Inversiones e Innovaciones Sociales. Además es profesor en la Universidad de California, en EE.UU. Sus principales áreas de estudio son la sociedad civil y el sector sin fines de lucro.












