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Educación bilingüe – Los colegios alemanes en América Latina

“El alemán hace la diferencia”

Los 34 colegios alemanes existentes en América Latina poseen una larga tradición… y gozan de gran prestigio

Andreas Fink

El alemán es un idioma difícil: una vieja frase, que han escuchado muchos alumnos… y un desafío cotidiano para los 123 colegios alemanes en el exterior, con sus más de 70.000 alumnos. ¿Cómo entusiasmar a los padres para que hagan aprender a sus hijos un idioma con cuatro casos, tres géneros, verbos separables, diéresis, la singular letra “ß” y larguísimas palabras de veinte letras y más? ¿Por qué aprender hoy la lengua de Goethe, Hegel y Kant si todo el mundo se entiende en inglés?

Justamente por ello, ya los más pequeños deberían aprender alemán, dice Trixi Kramer de Riva, directora de la guardería del Colegio Pestalozzi de Buenos Aires. En una antigua villa cuidadosamente restaurada en el barrio de Palermo, 212 niños de entre dos y seis años aprenden jugando las primeras palabras en la lengua extranjera. “El alemán es una valiosa ventaja”, explica Kramer de Riva en medio de un alborotado grupo de niños de cuatro años de edad, exigiéndole a uno particularmente atrevido “bájate de allí”, en alemán, por supuesto. Sin duda, aprender inglés es obligatorio, “pero el alemán hace la diferencia”, dice la directora. En el otro extremo de la carrera escolar en el Colegio Pestalozzi se halla Javier Fernández. Luego de quince años de aprendizaje del alemán, respira hondo y dice: “No fue fácil. Pero cuanto mejor hablo alemán, más me fascinan su exactitud y seriedad”. Javier rendirá en diciembre el examen de Bachillerato Internacional, realizando las pruebas de historia y biología en alemán. Hace poco entregó una “investigación histórica” en alemán. Los antepasados de Javier son españoles, por lo que alemán es para él una lengua extranjera, así como para casi todos los más de mil alumnos del Colegio Pestalozzi y los 33 otros colegios alemanes en América Latina.

Al pasado pertenecen los tiempos en los que hijos de inmigrantes iban al Colegio Pestalozzi a aprender español. La institución fue fundada en 1934 por el editor suizo-argentino Ernesto Alemann, que no quiso aceptar que su hijo debiera aprender cánticos nacionalsocialistas en la Escuela Goethe, dominada por la ideología nazi. Pestalozzi, una institución educativa laicista y republicana, que adoptó el modelo de la escuela reformada de la República de Weimar, pronto se transformó en un puente de esperanza para cientos de niños judíos que habían huido con sus padres de la Alemania nazi. Y también en la posguerra, en el edificio varias veces ampliado los alumnos escribieron trabajos escolares en alemán, memorizaron poesía alemana y cantaron canciones alemanas, lo cual no era entonces un sobreentendido. En 1958, cuando se introdujo la enseñanza secundaria, el colegio retomó los contactos con Alemania. Desde 2003, el Colegio Pestalozzi tiene nuevamente una directora proveniente de Alemania: Claudia Frey-Krummacher se arriesgó a asumir la delicada misión, y todos –los alumnos, el cuerpo docente y la asociación cultural Pestalozzi, responsable del colegio– están felices. La comunicativa nueva directora sacó al colegio de un cierto aislamiento en que se encontraba, impulsando contactos con la Embajada de Alemania, el Goethe-Institut y otros centros culturales alemanes. Y junto con los otros siete docentes alemanes y sus 25 colegas argentinos bilingües, entre ellos algunos ex alumnos del propio colegio, comenzó a luchar contra los clichés de pantalones de cuero y cerveza existentes respecto a Alemania. Alemania, un país que defiende los valores democráticos, tiene un lugar en el medio de Europa con gran respeto por todos sus vecinos y, por qué no decirlo,… separa los residuos. Un país normal, de clima más frío y pasiones más temperadas que en Buenos Aires y cuyo guardameta de la selección de fútbol tiene anotados todos los posibles ejecutores de penaltis: nada impresionó más a los argentinos que la lista de Jens Lehmann en los cuartos de final del Mundial 2006.

No sólo en Argentina. También en Valdivia, sur de Chile, el alemán es para los descendientes de inmigrantes alemanes un idioma extranjero. El Instituto Alemán Carlos Anwandter celebró a comienzos de octubre el 150 aniversario de su fundación… con nuevos proyectos. Actualmente, la directora, Irene Eisele, y sus colegas del Directorio, preparan la introducción del Bachillerato Internacional. Pronto se enseñarán en el Instituto también biología e historia en alemán. El colegio en la idílica ciudad portuaria, siempre verde, mantiene estrechas relaciones con la vecina Universidad Austral, una de las más reconocidas de Chile en las carreras de ciencias agrarias, ciencias forestales y veterinaria. Todos los años, estudiantes de Valdivia van a realizar estudios a Alemania. Un acuerdo especial chileno-alemán les permite el acceso a universidades alemanas también sin bachillerato alemán. Los primeros contactos con las universidades los realizan ya los escolares chilenos durante un viaje por Alemania. La estadía de diez semanas en casa de una familia alemana, coronada por una gira por Alemania o un viaje a Berlín, es para casi todos los alumnos latinoamericanos una gran motivación para aprender alemán. También el Colegio Pestalozzi envía a sus alumnos de 16 años a Alemania, al igual que el Colegio Alemán de Guatemala. Y escolares alemanas viajan a Buenos Aires, Guatemala y Valdivia, donde participan en las clases regulares.

En Chile se hacen públicos rankings escolares siguiendo el ejemplo estadounidense. El Instituto Alemán Carlos Anwandter tiene siempre asegurado un lugar entre los primeros 50. También el Colegio Pestalozzi tiene una gran reputación. Aconsejable es que los padres que quieren enviar un hijo a la guardería lo anoten ya antes de su nacimiento. Una gran demanda de plazas se registra también en el Colegio Alemán de Guatemala. Su director, Joseph Daum, debe elegir de cientos de niños de cuatro años a aquéllos que posiblemente sean los más aptos para aprender alemán. “Ninguna tarea envidiable”, dice. La gran demanda tiene sus razones: el colegio ofrece, además del bachillerato guatemalteco, también el bachillerato alemán y, complementariamente, una capacitación profesional en administración industrial y de comercio internacional. Los estudiantes realizan experiencias prácticas en filiales guatemaltecas de empresas alemanas y aprenden la teoría en el colegio. “Quien posee esta capacitación tiene grandes posibilidades de trabajo en empresas alemanas”, resalta Daum. Y ello no sólo en Guatemala: una capacitación administrativa y el dominio del alemán son dos cartas de triunfo en todas las empresas alemanas en América Latina.

05.09.2008
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